Museo Arqueológico y Antropológico “Dr. Eduardo Casanova”

El museo Arqueológico y Antropológico “Dr. Eduardo Casanova” ofrece una visión integradora del pasado de nuestra región a través de la cultura material de las sociedades que habitaron este territorio en tiempos prehispánicos. Asimismo, desde una mirada antropológica, se abordan algunas problemáticas sociales actuales y ocurridas a mediados del S. XX en el Noroeste Argentino.

Una de las principales finalidades de este museo es compartir con la comunidad los resultados de las investigaciones desarrolladas en el Instituto Interdisciplinario Tilcara con el propósito de contribuir al conocimiento del pasado y promover la revalorización cultural del patrimonio local.

Fue fundado en 1968. Durante el presente año se está realizando la renovación integral del Museo. La intención de su transformación, más allá de actualizar los criterios de exposición, es transmitir un nuevo relato sobre el desarrollo sociocultural de nuestra región, en el que se entrecrucen no solo los resultados de las investigaciones sociales (Antropología, Arqueología, Historia, Geografía, entre otras) sino que también se escuchen las voces de los diversos actores locales. 

 

 

En la actualidad el  Museo se encuentra en una fase de REFACCIÓN Y MODERNIZACIÓN.

Simultáneamente a este proceso se conserva el esquema museológico anterior contando con  nueve salas de exposiciones (muestras permanentes y muestras temporarias).

 

SALA I

 

Cultura Tiahuanaco (Bolivia) y Atacama (Chile)

 

En esta primera sala se exhiben objetos arqueológicos (cerámica, cestería, madera y textiles) pertenecientes a las sociedades Tiahuanaco (actual territorio de Bolivia), Nazca y Moche (actual territorio de Perú).  

La sociedad Tiahuanaco se originó alrededor del lago Titicaca y en los casi 1000 años de su existencia (0 al 1000 d. C.), se expandió hacia el norte de Chile y sur de Perú. También existen algunas evidencias de su contacto con el noroeste argentino. 

Como la mayoría de las comunidades que habitaron el territorio andino, existen más interrogantes que certezas sobre su modo de vida; sin embargo podemos mencionar algunas características surgidas a partir de los estudios que se han llevado a cabo durante décadas. 

Un primer aspecto importante es que su capital funcionó como un centro político, cívico y ceremonial, en el cual confluían distintas comunidades. Desde el punto de vista de la religión, la misma tubo un soporte muy importante que fue la iconografía, donde se destacan las figuras del jaguar y las felinizadas representadas en la cerámica y en el complejo de elementos confeccionados en madera utilizados para consumo de alucinógenos, como tabletas y tubos de inhalar. 

En el desierto de Atacama, hace miles de años la población se organizó alrededor de diversos oasis y del valle del río Loa (actual territorio chileno). Dadas las características climáticas de esta región (tengamos en cuenta que nos referimos a uno de los desiertos más secos del mundo) , se conservan una amplia variedad de objetos confeccionados en madera, cuero y tejido. En las vitrinas se pueden apreciar un “gorro” que presenta un importante ornamento de plumas y un instrumento musical realizado en cañas de diversas longitudes. 

Tiahuanaco 

 

En esta misma sala, se exhibió el cuerpo de una momia procedente de un cementerio prehispánico localizado en el área atacameña. Considerando la política de la institución, la cual adhirió a la posición sostenida por un amplio número de investigadores de nuestro país durante el XV Congreso de Arqueología Argentina- realizado en la ciudad de Córdoba durante el 2004,  no se exhiben restos humanos. 

Desde hace más de una década, algunas comunidades quebradeñas se manifestaron en contra de la exhibición de restos humanos por considerar que se trata de sus ancestros. En este sentido, vale la aclaración que esta posición no es unánime, ya que otras comunidades sí desean la exposición de los mismos. Independientemente de lo expresado, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, optó por la adherir a la primera de las alternativas, llevando a cabo una discusión al respecto y posterior Resolución del Consejo Directivo.

 

SALA II

Nazca, Moche, Chimú e Inca (Área Andina Central, costa norte y sur de Perú).

 

En esta sala se exhiben piezas arqueológicas recuperadas en los Andes Centrales y Meridionales, pertenecientes a los que fueron las sociedades Nazca, Chimú, Moche e Inca.

La ocupación territorial de la sociedad Nazca contempló la costa sur del Perú actual, aproximadamente entre el 100 a. C hasta el 800 d. C. Este pueblo es sumamente conocido por los famosos geoglifos denominados “Líneas de Nazca”, las cuales representan diversos  animales en la superficie del terreno a lo largo de varios kilómetros. La expresión ideológica se expresa a través de la alfarería, caracterizada por la policromía y la expresividad de sus diseños, en los que predomina la clásica combinación de rojo, negro y blanco, y las representaciones humanas y zoomorfas. 

 

Los Moche habitaron la costa norte del Perú. Este pueblo fue contemporáneo a la cultura Nazca. Una de sus prácticas religiosas fue la de los sacrificios rituales. Los mismos, se ven representados en numerosas escenas de las piezas cerámicas. Entre sus producciones materiales se destacan los objetos confeccionados en distintos metales. Esto se ve reflejado en el rico ajuar hallado en la tumba del Señor de Sipán, donde abundan las piezas confeccionadas en oro. Asimismo, la producción alfarera fue sumamente especializada. A través de la iconografía presente en las piezas cerámicas se plasman escenas de la vida cotidiana y ritual, entre las que se destacan representaciones de mutilaciones y de la vida sexual. Por otro lado fueron característicos de esta cultura los vasos retratos y lo silbadores, ambos tipos de objetos se utilizaban en espacios rituales.

 

 

 

Los Chimú habitaron los valles, en las tierras bajas de Perú entre el 1000 y el 1400 d. C. Entre su cultura material se destaca la cerámica, caracterizada por piezas monocromas, de color negro y pulidas, que representan figuras de animales y vegetales comestibles. Asimismo, este pueblo desarrolló la metalurgia de forma especializada. Entre los objetos de metal fueron abundantes los adornos suntuarios con incrustaciones de mineral de cobre y Spondylus. Este pueblo fue conquistado por los Inkas a mediados del 1400 d. C. 

El imperio incaico ocupó un extenso territorio. En el momento de su máxima expansión, Siglo XV d.C., abarcó desde el sur de Colombia hasta el Norte de Argentina y Chile. La dominación de esta vasta superficie fue posible gracias al gran aparto político y administrativo que desarrolló y sostuvo el Estado para poder controlar hasta las poblaciones más distantes. Asimismo, la religión fue esencial para legitimar y reforzar los vínculos de poder. Todo el territorio estuvo conectado por una amplia red de caminos, tambos y centros administrativos, los cuales respondían a los intereses del Inka. A pesar que en algunas regiones se establecieron alianzas, su dominación implicó un profundo impacto en las poblaciones locales conquistadas. Estas impactaron en las producciones materiales las transformaciones ocurridas con su anexión al Tawantinsuyu. En esta sala se exhiben algunos aríbalos que son piezas cerámicas utilizadas para el transporte y el consumo de chicha (bebida confeccionada con maíz fermentado).  Por otro lado, se pueden observar los vasos keros, que reflejan representaciones sociales propias de los Incas. Estos vasos además de ser utilizados para beber chicha también fueron usados para plasmar mensajes y relatos históricos prehispánicos. 

A comienzos del Siglo XV d.C., los inkas llegaron al NOA. En nuestro territorio se han recuperado diversos materiales procedentes del Cusco y de otras provincias del Imperio.

 

 

 

SALA III – NOA

 

En esta sala se exhiben objetos arqueológicos hallados en sitios arqueológicos del Noroeste Argentino (NOA), en su mayoría se trata de piezas cerámicas y confeccionadas en metal. También pueden apreciarse reproducciones de pictografía halladas en diferentes zonas. 

 

Si bien el NOA ha sido ocupado desde hace 10.000 años antes del presente, por los primeros grupos  de cazadores y recolectores, en esta sala se exhiben muestras de los distintos pueblos sedentarios que habitaron la región desde, por lo menos, principios de la era. Los objetos presentes en este espacio son representativos de estas culturas que se desarrollaron durante los Períodos Formativo, Desarrollos Regionales e Inca. Entre las manifestaciones de estos pueblos, se destacan las expresiones artísticas reflejadas tanto en la alfarería, como en la textilería, metalurgia y el arte rupestre, entre otras. En esta sala se exhiben algunos ejemplares de la alfarería Condorhuasi y Candelaria (0 al 700 d. C), los cuales presentan representaciones zoomorfas y antropomorfas. Asimismo se exponen vasijas con decoración incisa pertenecientes a La Aguada (Catamarca, 600-1000 d.C.). Esta cultura se destacó por su ideología y el uso extendido de alucinógenos, seguramente con fines rituales. Entre los objetos de uso ceremonial aparecen representados de forma reiterada los felinos o figuras felinizadas, y las serpientes bicéfalas. Algunas representaciones iconográficas de este pueblo, como la figura del sacrificador, han llevado a algunos arqueólogos a relacionar estas manifestaciones con otras similares registradas en Atacama y Tiahuanaco.

 

 

Por otro lado, en esta sala se exhiben objetos recuperados en el sitio arqueológico conocido como La Paya, provincia de Salta. Se trata de un asentamiento típico de las poblaciones tardías de los Valles Calchaquíes, ocupado durante el Período de Desarrollos Regionales e Inka. El conjunto alfarero recuperado en este poblado se compone tanto por piezas propias de las poblaciones locales, predominando el estilo cerámico santamariano, como por vasijas que presentan una marcada influencia inkaica. Un ejemplo de ello son las variantes locales del típico aríbalo, conocidas en el NOA como aribaloide, similar en forma pero con modificaciones en la decoración del estilo local. 

 

SALA IV y V

 

 

Puna de Jujuy

 

La región de la puna se encuentra ubicada por sobre los 3.500 msnm. La subsistencia de los pueblos agropastoriles que habitaron esta región se basó en la cría de camélidos y en el cultivo de distintas variedades de cultivos tales como la papa y quinoa. Si bien la ocupación de la puna data desde hace más de 10000 años antes del presente, es durante el denominado Período Tardío (0-700 dC) cuando se desarrollaron a  lo largo del todo el territorio importantes conglomerados, sitios compuestos por una cantidad considerable de recintos habitacionales tal es el caso del Pucará de Rinconada,  que fueron ocupados por una importante cantidad de personas. Esta área fue uno de los corredores más utilizados desde tiempos prehispánicos, ya que comunicaba a las poblaciones tanto asentadas en el actual territorio chileno como argentino y boliviano. Producto de los trabajos arqueológicos realizados durante décadas de investigación, disponemos de una interesante cantidad de objetos confeccionados en distintos materias primas. Es por este motivo que en la sala de exposiciones se puedan observar piezas como los uncus y fajas confeccionados en fibra de llama y sandalias de cuero. Asimismo, se exponen numerosos objetos confeccionados en diferentes rocas, metal, madera, calabaza y cerámica. Algunos de ellos fueron utilizados en actividades productivas, tal es el caso de las palas líticas para la agricultura o las tarabitas de madera, para ajustar la carga de las caravanas de llamas, halladas asimismo en tumbas como ofrenda o atalaje del difunto.

 

 

Sala Temporaria

 

  “Máscaras Chané

 

Esta sala exhibe los resultados de una investigación histórica-antropológica sobre las comunidades Chané ubicadas en el norte de la provincia de Salta. La exposición se focaliza principalmente en ciertos eventos festivos realizados anualmente por estas comunidades durante la época de carnaval. Esta festividad, donde la gente participa utilizando máscaras y trajes típicos, es conocida como el “baile del Pin Pin”. La investigación pone en evidencia la importancia que tiene el maíz y algunos animales autóctonos, en la vida de las poblaciones originarias. Asimismo se exhiben las etapas de elaboración de estas máscaras confeccionadas con recursos propios del monte salteño.

Este espacio se distingue por su atractivo montaje con máscaras realizadas por la comunidad Yembi. En la actualidad, las máscaras se producen para la celebración del  ARETE GUAZU, la fiesta grande de este pueblo, que concentra una gran densidad de significados, motivo para indagar en aspectos sustanciales de esa cultura. Por último, es significativa la conexión entre el mundo de los vivos y muertos, encuentros donde las máscaras representan las almas de los antepasados que se hacen presentes en el ritual. 

 

“Memoria Interior” 

Espacio destinados a la presentación de los resultados de un estudio histórico-antropológico: el caso del Malón de la Paz. Este evento consistió en una “marcha” que se llevó a cabo en el año 1946, cuando numerosos campesinos-arrendatarios de la Puna y quebrada de la provincia de Jujuy, caminaron hacia la provincia de Buenos Aires con el objetivo de presentarle al presidente recién electo Juan Domingo Perón, una serie de reclamos relacionados con la tenencia de los “títulos de propiedad” de las tierra que habitaban y eran propietarios.

 

Exposición sobre derechos humanos y memoria. Espacio destinado a la reflexión sobre derechos humanos y dictadura a partir de fotos y relatos de desaparecidos y detenidos de la provincia de Jujuy. En una instalación los visitantes caminan entre rostros teniendo contacto con las biografías de mujeres y hombres detenidos y desaparecidos de la última dictadura militar.      

 

                          

Sala “Ambrosetti”

Pucará de Tilcara

En esta sala se exhibe un importante número de objetos recuperados en el Pucará de Tilcara y en la planta urbana del actual pueblo.

 

 

El Pucará de Tilcara es un importante sitio arqueológico que se encuentra ubicado en el sector medi0 de la Quebrada de Humahuaca. Tradicionalmente ha sido caracterizado como un pukara por encontrarse emplazado en altura. A pesar que su cota máxima alcanza los 2500 msnm, carece del carácter defensivo que sí poseen otros sitios elevados de la región. De allí que simplemente deba ser definido como un asentamiento urbanizado de altura. Cuenta con una extensión de más de nueve hectáreas. A lo largo de esta superficie se distribuyen más de 500 recintos, construidos con muros dobles y argamasa. Estas estructuras corresponden a numerosas viviendas, talleres, patios, plazas y espacios ceremoniales ocupados por una densa población durante el Período de Desarrollos Regionales e Inka. Asimismo, este sitio arqueológico cuenta con una amplia red de senderos que articula los diferentes sectores de viviendas con los cementerios y los corrales. A pesar de registrarse estas áreas de entierro segregadas de las áreas de vivienda cabe mencionar que fueron frecuentes los entierros en los patios y recintos de uso cotidiano, que incluso continuaron hasta el momento de contacto hispano-indígena. En estos espacios se elaboraron numerosas artesanías confeccionadas en cerámica, metal, lana, hueso, cuero, piedra, madera y fibra vegetal.

Durante la década de 1950 un sector del sitio fue reconstruido (a pesar que el proyecto fue pensado a inicios del Siglo XX) con el propósito de generar un museo de sitio abierto al público en general. 

 

 

En este mismo espacio se encuentra una vitrina donde se exponen los restos de un entierro correspondiente al Período Formativo (0-700 dC). Los restos humanos y materiales asociados fueron recuperados mediante un rescate arqueológico realizado en el pueblo de Tilcara. Este hallazgo se encontraba ubicado en el patio de una vivienda actual. Entre los elementos que componen el ajuar funerario es de destacar la presencia de cuentas de mineral de cobre provenientes de la Puna o norte de Chile, lo que demuestra la interacción entre las distintas poblaciones de la región desde comienzos de la era cristiana.

 

Sala “Debenedetti”

Quebrada de Humahuaca

 

En esta sala se recorren 10.000 años de historia de la Quebrada de Humahuaca prehispánica a través de ocho vitrinas que exhiben diversas piezas arqueológicas y son complementadas con leyendas explicativas de los distintos procesos socioculturales desarrollados en la región. Se parte desde el modo de vida de los primeros grupos de cazadores-recolectores en la región, los cuales lograban su subsistencia explotando los recursos silvestres que les ofrecía el medio (la caza de guanacos, vicuñas y roedores, recolección de plantas silvestres, fabricación de instrumentos útiles para la caza o el procesamiento de alimentos, etc). Estos grupos vivían en aleros, cuevas y en viviendas al aire libre. En general se trataba de grupos reducidos de personas (probablemente no más de diez o doce personas) que se desplazaban por el espacio en busca de recursos de distinto tipo. Foto inca cueva 

 

Las siguientes vitrinas colocan su énfasis en las primera sociedades productoras de alimentos, es decir, donde se genera la domesticación de plantas y animales que se remonta en los andes hasta hace más de tres mil quinientos años antes del presente (Periodo Formativo 1.500 aC-500 dC). En este momento se cristalizan tecnologías que antes no se encontraban presentes tales como, los cultivos en terraza o andenes, corrales para contener a los rebaños de llamas, la producción de alfarería, el trabajo en metales, etc. Una de las vitrinas muestra el momento donde se aceleran ciertos aspectos políticos-económicos que los arqueólogos denominan Período de Desarrollos Regionales o Tardío (900-1450 dC). Es el momento donde pueden ocurrir algunos conflictos entre comunidades de diferentes regiones tal como lo muestran algunos paneles donde se observan pinturas y se generan movimientos poblacionales hacia los denominados Pucarás o grandes conglomerados. (Panel de arte rupestre donde se ven cara de llamas y grupos de guerreros gentileza Axel)  

Luego se puede observar una exposición de objetos vinculados a la ocupación Inka en la región (1450-1536 dC). Finalmente, en la última vitrina se pueden apreciar objetos de manufactura hispano-indígena (1536-1600 dC).       

 

 

Información 

Dirección: Belgrano 445

Teléfono/fax:  54 (0388) 4955 0768

Correo electrónico : tilcara.comunicacion@filo.uba.ar  

Horarios de atención: lunes a domingo de 9 a 18 hs.

 

NOTA IMPORTANTE:

El Pucará, el Jardín Botánico y el  Museo Arqueológico  permanecerán cerrados los días:  

26 de noviembre (Día del trabajador nodocente) y los feriados y asuetos  oficiales correspondientes a las fiestas de fin de año.

 

Tarifas

Válida  para ingresar tanto al Pucará de Tilcara, al Museo Arqueológico y al Jardín Botánico de Altura)

Por Resolución (D) N°3816:

  • LUNES: ingreso gratuito
  • Entrada general: $50
  • Entrada extranjeros: $100
  • Jubilados y Delegaciones: $25
  • Residentes de la provincia de Jujuy : entrada libre todos los días presentando acreditación 

 

¿Cómo llegar?